...PACKAGING...
EQUIPO DE TRABAJO
LEONARDO ANGULO / LUCÍA REYES / HUGO SOLANO / CIELO VILLAMIZAR
viernes, 22 de octubre de 2010
CASO LA VAQUITA A CUADROS
La empresa LA VAQUITA A CUADROS produce y comercializa yogurt y kumis, lo ha hecho por espacio de casi 20 años. Dueña de una de las marcas líderes en el mercado nacional y, aunque lo ha pensado, aún no se ha decidido a expandirse a nivel internacional.
Para su funcionamiento se ha organizado con una planta de producción ubicada en la ciudad de Bogotá y cerca de diez centros de distribución ubicados en las principales ciudades del país; estos centros son abastecidos desde la planta a través de vehículos tercerizados que pertenecen a una compañía transportadora especializada en transporte refrigerado.
La compañía utiliza para el almacenamiento del producto terminado, lo mismo que para su transporte primario (abastecimiento desde las plantas hacia los centros de distribución-CEDI), y para su transporte secundario (despacho desde los CEDI hasta los autoservicios y demás clientes), unas canastillas plásticas.
Estas canastillas deben ser administradas de manera muy precisa, ya que además de representar una inversión de la compañía, constituyen un factor determinante en la operación que se tiene definida. A medida que la planta va despachando estos activos hacia los CEDI, estos a su vez los re-despachan hacia sus clientes y los retornan nuevamente hacia sus instalaciones para seguir su camino hacia la planta.
El utilizar este tipo de embalaje le ha permitido a LA VAQUITA A CUADROS, obtener algunas ventajas como son la disminución del costo por su posibilidad de reutilización; la comodidad para almacenar sin problemas debido a la facilidad para armar arrumes y estibar; la versatilidad y flexibilidad que ofrece al poder almacenar distintas presentaciones del producto en una misma unidad de embalaje; su resistencia, etc. Sin duda alguna se podría decir que es el empaque ideal. Pero desafortunadamente se vienen presentando algunas situaciones en la compañía, que giran en torno a esta forma de organizar el producto, que hacen que esta opción no sea del todo la mejor, situaciones que se han convertido en todo un reto para los administradores de la operación.
La primera limitante a pesar de ser muy elemental, tiene un alto impacto en la operación de la compañía y consiste en que cuando las canastas no retornan a la planta de manera oportuna, puede generarse tal complicación que termina por parar la producción debido a que no se cuenta con los elementos necesarios para ir almacenando el producido. Esta situación adquiere más relevancia si se tiene en cuenta que no todos los vehículos que viajan de la planta hacia los CEDI retornan hacia la planta; la mayoría de ellos salen a buscar nuevos viajes. Retornarán siempre y cuando les convenga por la posibilidad de volver a cargar en la planta otro viaje y dependerán también de la cantidad de canastas que vayan a retornar hacia la planta, ya que el viaje que se paga está determinado por la cantidad de canastas vacías movilizadas; si no sale el viaje completo no es rentable hacerlo.
Esto obliga a los CEDIS a acumular en sus instalaciones tal cantidad de canastas como sean necesarias para completar el viaje de retorno y es aquí donde surge el segundo inconveniente que es la capacidad de almacenamiento, toda vez que el área que debiera estar siendo ocupada con producto terminado listo para su comercialización, termina por ser ocupada por esta clase de activos, generando complicaciones en la administración del producto terminado.
Otro factor que viene afectando a la compañía es la pérdida de estos activos, ya que por su valor ($16.000 por canastilla), se convierten en un elemento bastante atractivo para los personajes de uñas largas. Situación que se ve exponenciada con la existencia de carteles que se dedican al comercio obscuro de este tipo de elementos.
Al momento de llevar el producto a las cadenas de supermercados, es necesario dejar en sus instalaciones el producto en su embalaje original y regresar días después por el, generalmente al momento de entregarle el siguiente pedido. En este lapso, se pierde el control sobre estos elementos, generando una pérdida, porque la cadena no se hace responsable de la custodia de estos bienes, más grave aún, le dan usos diferentes (como en exhibiciones, andamios, almacenamiento de otros productos, etc.).
El hecho de almacenar productos diferentes en estos activos, hace que fácilmente se contaminen, lo que genera complicaciones para una compañía que está dedicada al manejo de alimentos. El estado en que la VAQUITA A CUADROS recibe las canastas de sus clientes, genera un sobrecosto consistente en el intenso lavado al que deben ser sometidas las canastas, lo mismo que a su proceso de desinfección y, en algunos casos, a la pérdida total del activo por un inadecuado manejo por parte del cliente.
La semejanza de estos activos con los de otras empresas, ha hecho que retornen a la compañía activos que no son propios, generando una inminente pérdida de este, debido a que, por pertenecer a otra empresa, no se puede utilizar, tampoco se puede vender y mucho menos ir a destruir, por las implicaciones legales que esto puede llegar a generar.
Todas estas complicaciones han hecho que LA VAQUITAQ A CUADROS concentre parte de sus esfuerzos en investigación y desarrollo, en generar un empaque que permita sortear estos obstáculos. Hasta el momento se ha probado con un empaque corrugado, pero ha presentado problemas por el peso que debe soportar debido a la naturaleza del producto, lo mismo que el nivel de humedad que es inherente al mismo y que al humedecer el cartón, termina su vida útil de manera temprana.
Últimamente, los directivos de la empresa han descubierto en ella unos problemas de índole administrativo que los tienen muy preocupados y es que, al parecer la mafia de este negocio ilícito de las canastas, ha logrado penetrar la nómina hasta los tuétanos. Se están adelantando investigaciones, pero no es sencillo determinar quiénes y a qué nivel están metidos en este negocio fraudulento. Para tratar de minimizar este fenómeno, se han instalado cámaras de vigilancia en las bodegas y se tiene un seguimiento hombre-canasta que busca minimizar el impacto de este fenómeno y desarticular la banda de sinvergüenzas. Pero todo esto termina por generar unos costos adicionales que invitan a apresurar el paso para encontrar la solución definitiva a la manera de embalar el producto.
Ojalá esta espeluznante situación tenga un final feliz, o al menos un segundo capítulo. Todos juntos, oremos por que así sea.
Para su funcionamiento se ha organizado con una planta de producción ubicada en la ciudad de Bogotá y cerca de diez centros de distribución ubicados en las principales ciudades del país; estos centros son abastecidos desde la planta a través de vehículos tercerizados que pertenecen a una compañía transportadora especializada en transporte refrigerado.
La compañía utiliza para el almacenamiento del producto terminado, lo mismo que para su transporte primario (abastecimiento desde las plantas hacia los centros de distribución-CEDI), y para su transporte secundario (despacho desde los CEDI hasta los autoservicios y demás clientes), unas canastillas plásticas.
Estas canastillas deben ser administradas de manera muy precisa, ya que además de representar una inversión de la compañía, constituyen un factor determinante en la operación que se tiene definida. A medida que la planta va despachando estos activos hacia los CEDI, estos a su vez los re-despachan hacia sus clientes y los retornan nuevamente hacia sus instalaciones para seguir su camino hacia la planta.
El utilizar este tipo de embalaje le ha permitido a LA VAQUITA A CUADROS, obtener algunas ventajas como son la disminución del costo por su posibilidad de reutilización; la comodidad para almacenar sin problemas debido a la facilidad para armar arrumes y estibar; la versatilidad y flexibilidad que ofrece al poder almacenar distintas presentaciones del producto en una misma unidad de embalaje; su resistencia, etc. Sin duda alguna se podría decir que es el empaque ideal. Pero desafortunadamente se vienen presentando algunas situaciones en la compañía, que giran en torno a esta forma de organizar el producto, que hacen que esta opción no sea del todo la mejor, situaciones que se han convertido en todo un reto para los administradores de la operación.
La primera limitante a pesar de ser muy elemental, tiene un alto impacto en la operación de la compañía y consiste en que cuando las canastas no retornan a la planta de manera oportuna, puede generarse tal complicación que termina por parar la producción debido a que no se cuenta con los elementos necesarios para ir almacenando el producido. Esta situación adquiere más relevancia si se tiene en cuenta que no todos los vehículos que viajan de la planta hacia los CEDI retornan hacia la planta; la mayoría de ellos salen a buscar nuevos viajes. Retornarán siempre y cuando les convenga por la posibilidad de volver a cargar en la planta otro viaje y dependerán también de la cantidad de canastas que vayan a retornar hacia la planta, ya que el viaje que se paga está determinado por la cantidad de canastas vacías movilizadas; si no sale el viaje completo no es rentable hacerlo.
Esto obliga a los CEDIS a acumular en sus instalaciones tal cantidad de canastas como sean necesarias para completar el viaje de retorno y es aquí donde surge el segundo inconveniente que es la capacidad de almacenamiento, toda vez que el área que debiera estar siendo ocupada con producto terminado listo para su comercialización, termina por ser ocupada por esta clase de activos, generando complicaciones en la administración del producto terminado.
Otro factor que viene afectando a la compañía es la pérdida de estos activos, ya que por su valor ($16.000 por canastilla), se convierten en un elemento bastante atractivo para los personajes de uñas largas. Situación que se ve exponenciada con la existencia de carteles que se dedican al comercio obscuro de este tipo de elementos.
Al momento de llevar el producto a las cadenas de supermercados, es necesario dejar en sus instalaciones el producto en su embalaje original y regresar días después por el, generalmente al momento de entregarle el siguiente pedido. En este lapso, se pierde el control sobre estos elementos, generando una pérdida, porque la cadena no se hace responsable de la custodia de estos bienes, más grave aún, le dan usos diferentes (como en exhibiciones, andamios, almacenamiento de otros productos, etc.).
El hecho de almacenar productos diferentes en estos activos, hace que fácilmente se contaminen, lo que genera complicaciones para una compañía que está dedicada al manejo de alimentos. El estado en que la VAQUITA A CUADROS recibe las canastas de sus clientes, genera un sobrecosto consistente en el intenso lavado al que deben ser sometidas las canastas, lo mismo que a su proceso de desinfección y, en algunos casos, a la pérdida total del activo por un inadecuado manejo por parte del cliente.
La semejanza de estos activos con los de otras empresas, ha hecho que retornen a la compañía activos que no son propios, generando una inminente pérdida de este, debido a que, por pertenecer a otra empresa, no se puede utilizar, tampoco se puede vender y mucho menos ir a destruir, por las implicaciones legales que esto puede llegar a generar.
Todas estas complicaciones han hecho que LA VAQUITAQ A CUADROS concentre parte de sus esfuerzos en investigación y desarrollo, en generar un empaque que permita sortear estos obstáculos. Hasta el momento se ha probado con un empaque corrugado, pero ha presentado problemas por el peso que debe soportar debido a la naturaleza del producto, lo mismo que el nivel de humedad que es inherente al mismo y que al humedecer el cartón, termina su vida útil de manera temprana.
Últimamente, los directivos de la empresa han descubierto en ella unos problemas de índole administrativo que los tienen muy preocupados y es que, al parecer la mafia de este negocio ilícito de las canastas, ha logrado penetrar la nómina hasta los tuétanos. Se están adelantando investigaciones, pero no es sencillo determinar quiénes y a qué nivel están metidos en este negocio fraudulento. Para tratar de minimizar este fenómeno, se han instalado cámaras de vigilancia en las bodegas y se tiene un seguimiento hombre-canasta que busca minimizar el impacto de este fenómeno y desarticular la banda de sinvergüenzas. Pero todo esto termina por generar unos costos adicionales que invitan a apresurar el paso para encontrar la solución definitiva a la manera de embalar el producto.
Ojalá esta espeluznante situación tenga un final feliz, o al menos un segundo capítulo. Todos juntos, oremos por que así sea.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)